Bob Dylan in concert. Otro álbum en directo fallido. Nueva York 1963.


Hasta las carpetas del álbum estaban editadas y todo el engranaje discográfico preparado en 1964 para lanzar al mercado el que sería el primer álbum de Dylan en directo, una interesante recopilación de ocho canciones interpretadas en dos conciertos memorables del artista en la primavera y el otoño de 1963 (éste último fue el pretexto para emprender el proyecto) y una perorata de ocho minutos en honor a Woody Guthrie. De haberse llevado a cabo, siete de esos temas (a excepción de When the ship comes in) habrían alcanzado en el cancionero oficial de Dylan un renombre merecido y no que pasaron a engrosar la listas de outtakes (canciones descartadas) que comenzaron a circular en cintas piratas por el Greenwich Village neoryorquino. El disco cabalga entre la edición de The Freewheelin’ y los preparativos para la grabación de su tercer álbum, The Times… Especulan algunos analistas –entre ellos el escritor Paul Williams, buen conocedor de Dylan- que Columbia descubre que el material grabado para este álbum en directo es historia pasada ante el nuevo material que el artista aporta para su nuevo disco. Por una razón u otra el proyecto se congela y quedan en la trastienda, como ocurrirá a lo largo de los años con tantos otros temas –sólo con lo no publicado de Dylan se podía escribir una nueva historia musical- a esperar mejores tiempos para ser desempolvados.

Bien, el disco tiene una estructura fuerte basada en un contenido parcialmente inédito y a un Dylan que se presenta valedor de su música. Tras los últimos pensamientos de Woody Guthrie con el que arranca el álbum, se intercalan temas del concierto ofrecido por Dylan en el Town Hall de Nueva York el 12 de abril de 1963 (Dusty old fairgrounds, John Brown, Who killed Davy Moore? y Bob Dylan’s New Orleans Rag) y el del Carnegie Hall del 26 de octubre (Lay down you weary tune, When the ship comes in, Percy’s song y Seven curses, con la que echa el telón). La calidad del sonido es muy buena dada las intenciones discográficas, aunque circulan algunas cintas incompletas grabadas desde la audiencia cuyo sonido deja que desear, sin que ello reste interés al documento sonoro histórico.

Lay down you weary tune es tan conmovedora como tierna, una pequeña obra maestra que, como Farewell Angelina (otro descarte, pero en esta ocasión del álbum Bringing all back home, 1965), es de una interpretación inconmensurablemente sensual. Todas las canciones del álbum tienen la frescura de lo inédito (Dusty old fairgrounds, que nos remota a las viejas ferias polvorientas), las que nos hablan de injusticias (When the ship comes in –con introducción seria y contundente- y Who killed Davy Moore?), aquellas que avanzan al público el sonido del que será el próximo disco (es el caso de Seven curses, magistral), mientras Dylan se refrenda para muchos puristas como merecedor de un puesto numerario en la academia de la música folk. Tiempos llegarán de cambio.

El siguiente álbum en directo inédito es el que recoge el concierto de Dylan en New Orleans, el 10 de noviembre de 1981, conocido por el título Stadium in the damned.

(Pie de foto: Portada del disco Bob Dylan in concert, que nunca se editó oficialmente).

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Dylan y Harrison. 1968 en Woodstock. "I'd have you anytime" y "Nowhere to go". (Inéditas)


La amistad entre Bob Dylan y George Harrison comenzó a fraguarse a partir del viaje que la banda inglesa gira a Nueva York en 1964 para actuar en el Forest Hill Tennis Stadium y donde los cuatro de Liverpool reciben a Dylan en la suite del Hotel Delmonico, en Park Avenue, descubriéndose una seducción mutua y llegando a compartir música, juerga y alucinógenos. Un año después, Dylan viaja al Reino Unido y desde entonces la influencia musical entre solista y grupo es cada vez mayor. En 1968 y coincidiendo con el Dia de Acción de Gracias, George Harrison y su mujer, Pattie, son recibidos por Dylan en su casa de Woodstock. Es una visita relámpago, pero fructífera: los dos músicos no pierden el tiempo y en un aparte, componen juntos el tema I’d have you anytime, que Harrison, en una versión en solitario, incluiría en 1970 en su álbum All things must pass.

La versión de la que dispongo, interpretada por ambos, dura escasamente un minuto y cuarenta y tres segundos, está incompleta. Harrison (que seguro toca la guitarra, pues se detecta su rasgueo inconfundible) lleva la voz cantante, en segundo plano se aprecia, menguada pero reconocible, la de Dylan haciendo coro y, en conjunto, se podría deducir que el tema es prácticamente obra de Harrison, es su estilo, su acaramelada melodía. Dylan jamás la grabó oficialmente, no tengo constancia además de que la interpretara en algún concierto. Se trata de una canción de amor, clara y sencillamente una propuesta de dicha amorosa.
La otra canción que ambos tocan en casa de Dylan es Nowhere to go, también conocida como Everybody somebody comes to town. La duración viene a ser como la anterior, un minuto y dieciocho segundos, pero la interpretación resulta abigarrada y poco convincente.

Ambos cantautores volverán a coincidir para tocar juntos en mayo de 1970 con motivo de un viaje de George Harrison a New York. Fruto de aquella colaboración es una cinta inédita que circularía bajo el nombre de Yesterday. Pero esto ya es tema para otra entrada.

(I’d have you anytime)

Déjame entrar, sé que he estado aquí,
déjame entrar en tu corazón,
déjame conocerte, déjame mostrarte,
deja que te lo suelte
todo lo que tengo es tuyo,
todo lo que ves es mío
¡qué dicha tenerte en mis brazos!
Siempre te tendría.

Déjame decirlo, déjame tocarlo
déjame posarlo sobre tí
déjame conocerte, déjame mostrate,
déjame cultivarlo sobre tí.
todo lo que tengo es tuyo,
todo lo que ves es mío
¡qué dicha tenerte en mis brazos!
Siempre te tendría.

(Pie de foto: George Harrison y Bob Dylan, tocando juntos en noviembre de 1968 en Woodstock. Foto: Landis.)

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Concierto benéfico a Woody Guthrie. 1968, Dylan y The Band. Primera actuación tras el accidente.


Hace escasamente un mes que se ha editado el álbum John Wesley Harding y hoy, 20 de enero de 1968, Dylan hace el trayecto de su casa en Woodstock a Nueva York para reaparecer en público tras su accidente de moto, que le ha mantenido apartado de los escenarios. Lleva semanas preparando su participación en el concierto benéfico a Woody Guthrie -su referente musical indiscutible cuando circulaba por las calles y frecuentaba los bares y clubes del Greenwich Village-, fallecido el 30 de octubre de 1967 después de trece años padeciendo la enfermedad de Huntington. Bob Dylan cruza las puertas del Carnegie Hall en compañía de los miembros de The Band. Por el backstage circulan buenos amigos: Peter Seeger, Odetta, Jack Elliot, Arlo Guthrie y Judy Collins, quienes participarán también en el homenaje. Dylan trae en su libreto tres canciones de Woody Guthrie que ha versionado para la ocasión. Todo está preparado para un concierto que la Columbia graba bajo el título A Tribute to Woody Guthrie. Un espectáculo interesante, cargado de emotividad y digno para todo un maestro de la música folk y de la canción protesta estadounidense como Woody.

El primer tema que interpreta Dylan y The Band es Gran Coulee Dam, escrito por Guthrie en 1941 como canción alusiva al río Columbia. Dylan realiza un buen arreglo al rock y la interpretación se salda con un excelente acompañamiento a la guitarra de Robbie Robertson y Richard Manuel al piano. El sonido nos remite indiscutiblemente a las cintas del sótano que desde el año pasado el grupo viene grabando en la Big Pink, en Woodstock.
Dear Mrs. Roosevelt se salda como una balada a lo rockabilly swing. Discreta, con coros del grupo, con un soberbio Richard Manuel, que se emplea dulcemente al piano. La voz de Dylan, aunque un poco forzada en algunas octavas, es un preludio del fraseo que nos espera para las grabaciones de los próximos años. La canción es un homenaje de Guthrie al que fue presidente de Estados Unidos Frank Delano Roosevelt, y está escrita como una carta dirigida a su viuda.
Finalmente, y en mi opinión, el mejor tema de la noche, el grupo arranca I ain’t got no home. Los arreglos son acertados para el espectáculo en cuestión y el acompamiento vocal del bajista, Rick Danko, ayuda mucho a Dylan en la interpretación. La canción refleja el mundo de la pobreza de los ciudadanos estadounidenses durante la década de los 30 y 40 del siglo pasado. Coincide con el periodo literario de Woody Guthrie, quien ejercía como columnista en el periódico del partido comunista People's daily world, en el que, además, contaba las vicisitudes de los inmigrantes del Medio Oeste en California. Es una versión distinta de cabo a rabo a la que Dylan ofrece sólo a la guitarra y armónica en The Minnesota Tapes en 1961 (está incompleta), la cual, por cierto, es una interpretación con fuerza que ya preconizaba el despertar del genio musical que había dentro de ese muchacho barbilampiño de Duluth. Dylan se muestra satisfecho con su actuación y comprueba que The Band -antes de Hawk-, son, hoy por hoy, su grupo adecuado para las giras venideras.
(

Pie de foto: Un momento de la actuación de Dylan y The Band en este concierto.)

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Spanish is the loving tongue, seis versiones de una hermosa canción desconocida. San Antonio, 11-5-1976. 'Roto su corazón, perdí el mío'



Posiblemente no fuese tan desconocida cuando, tras su registro en 1915 en Charles Badger Clark, esta canción tradicional y de compositor anónimo, se popularizara años más tarde con la melodía de Richard Dyer-Bennett; tras sucesivos cambios y arreglos nos llega una melosa versión de Bob Dylan, grabada el 24 de abril de 1969 y publicada en 1971 como cara -b- de un sencillo y que al cabo de dos años persistiría en el álbum Dylan –también conocido en el mercado estadounidense como A fool such as I-, que Columbia saca al mercado tras la marcha de su artista a la Ayslum Record. Un disco que la casa discográfica edita sin permiso del autor y que, en círculos musicales, se interpreta como venganza por la estampida de su estrella más rutilante a la competencia. Bien, esa versión contiene todos los ingredientes para meterla en el saco de unas cuantas del Self Portrait que mejor no desempolvar. Esta circunstancia y el hecho de que Dylan apenas la interpretara en un par de ocasiones en concierto, contribuye a que este bello tema engrose la lista de canciones desconocidas versionadas por este autor. Y sin embargo, Dylan ha hecho de esta canción, en mi opinión, tres versiones maravillosas. Curiosamente, de una de éstas apenas se comenta.

Spanish is the loving tongue (El español es la lengua del amor) fue grabada por primera vez entre junio y octubre de 1967 en las desenfadadas sesiones de Bob Dylan con The Band en Woodstock, un ingente trabajo musical cuya difusión parcial empezó a conocerse en el mercado negro como las cintas del sótano (The basement tapes) hasta que en 1975 Columbia edita una selección con formato de álbum doble, dejándose atrás, ¡imperdonable!, entre otros, temas tan trascendentales como I’m not there y, éste de Spanish, sutilmente interpretado por un Dylan que derrocha talento e inspiración. Con lo cual, la canción duerme en el cajón durante cuatro años, si bien algunos afortunados pudieron escucharla en las cintas piratas (circularon más de 100.000 copias y hoy, los que las tenemos completas, sumamos hasta cinco álbum con más 104 canciones). Una remasterización de éstas se recoge en dos cintas de 108 canciones (cuatro tomas nuevas) con el título A tree with roots.

Si genuina es la versión de las cintas del sótano, la canción gana en sensualidad, riqueza interpretativa, intimismo y profundidad cuando Dylan, el dos de junio de 1970, la graba en solitario acompañándose solo al piano. Una versión con una estructura en dos partes, empezando con una interpretación envolvente para arrancar a la mitad en un movimiento más alegre que imprime a la canción una elegante armonía. Magistral. La versión se grabó oficialmente para el triple álbum Masterpiece editado sólo para Japón, Australia y Nueva Zelanda, aunque la podemos encontrar en algunas cintas piratas como New Morning & Nashville Outtakes, New Morning Acetates, Hard to Find vol.3 y Official Rarities.

Menos significativa –por su escasa relevancia e interés- son las dos siguientes versiones de Spanish. En 1974, coincidiendo con un concierto benéfico para Chile el 9 de mayo en el Madison Square Garden, Dylan se reúne con viejos amigos, precisamente con Arlo Guthrie canta Spanish para sorpresa y desazón de quien le estaban escuchando. Una de las peores actuaciones de un genio musical al que la critica entonces acusó de haber actuado bajo los efectos del alcohol. La segunda toma insignificante es la registrada durante una reunión de amigos (se presume que en casa de Dylan) en Malibú el 30 de marzo de 1976. La cinta que circula lleva por título Eric Clapton & Bob Dylan. Shangri-La studios, y el corte en cuestión es de un minuto y diez segundos, lo más parecido a un intento de calentamiento que a un ensayo, el ambiente es tranquilo, distendido y la toma de Spanish desafinada, sin principio y final, no hay de dónde cogerla.

En San Antonio, 1976. Tras estas dos pésimas experiencias, la canción retoma su dignidad en el concierto que la Rolling Thunder Revue celebra la primaveral noche del 11 de mayo de 1976 en el Municipal Auditorium de San Antonio (Texas), abriendo una excelente actuación. Nos encontramos frente a una versión fresca, con un inicio de armónica elegante, y a un Dylan que interpreta claro, con sentimiento, acompañado en esta ocasión sólo con su guitarra. Sin embargo, el destino parece que juega malas pasadas pues la canción, sorprendentemente, no figura en la cinta del concierto, si bien la podemos encontrar y gozar en Tales of Thunder, Acoustic Thunder y en una interesante colección de seis volúmenes elaborada por un fan que, bajo el título de Self Portrait Revisited, incluye esta versión en directo con un excelente sonido.



(El español es la lengua del amor)

El español es la lengua del amor
suave como la música, brillante como la primavera
que de una chica de quien lo aprendí
viniendo en el camino de Sonorano
la miré mucho como a una amante
todavía le digo otra vez palabras de amor
principalmente cuando estoy totalmente solo
mi amor, mi corazón.


No la he visto desde esa noche
ya sabes que no puedo cruzar la frontera
me buscan por una pelea callejera
y como si así no fuera, es mejor
todavía lamento haberla perdido
desde esa última triste noche en que la besara
roto su corazón, perdí el mío
adiós mi corazón.

............

Escucha aquí la versión en directo en San Antonio, el 11 de mayo de 1976.


(Pie de foto: Dylan, en el concierto de Houston, mayo de 1976.)

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