El histórico concierto de Dylan en Beijing se salda con un aplauso cortés, pero no sostenido


Dylan cruzó la frontera entre Taiwan y China para aterrizar en Beijing, donde tenía previsto actuar en el segundo de los conciertos programados por Asia Oriental, y el reguero de su estela empezó a otearse desde Occidente como una llamarada a la libertad. Esta vez el régimen comunista, férreamente presidido por Hu Jintao, había autorizado al juglar su actuación en el Estadio de los Trabajadores (el año pasado se le negó rotundamente), donde se concentraron casi diez mil personas para ver, escuchar y anhelar también por unos momentos los ecos de esos himnos que desde hace cincuenta años Dylan pasea por los escenarios de todo el mundo y que llaman al cambio, a la paz y la libertad. Pero el pueblo chino se quedó esperando, lamentablemente. Hubiésemos deseado que Dylan, en un gesto solidario, entonara Blowin in the wind, o They times they are a-changing o Chimes of Freedom, como aquella noche del cuatro de noviembre en el Northrop Auditorium de Mineapolis, cuando llegando al final y antes de comenzar Blowin' in the wind dijo: It seems like we are going to have change now (parece que las cosas van a cambiar) sumándose así al fervor demócrata que invadía las calles aquellos días tras la victoria de Barack Obama. Ahora sólo se trataba de un gesto, solidario en este caso con un pueblo atenazado bajo el yugo de una dictadura, con poetas, artistas y hasta un premio nobel de la paz encarcelado sólo por disentir de la corriente oficialista. Como además no quiso (o no lo dejaron) dar una rueda de prensa, pensamos que al final Dylan hizo lo que mejor sabe hacer: llevar su música, su arte y creatividad a un público al que mentes retorcidas secuestran los sones más bellos y emborronan versos sencillos y elocuentes.

Seis de abril Abrió el concierto Gonna changed my way of thinking, y por un momento se me cruza la idea de que Dylan quiere sembrar en el público un mensaje subliminal con este título, aunque la canción tiene un marcado carácter religioso, pertenece a su etapa cristiana y al álbum Slow Train Coming (1979). Esta canción la mantendrá Dylan como apertura en los sucesivos conciertos por Asia, incluso en el tour australiano que comenzó ayer en Freemantle. Los arreglos de Gonna changed no son muy acertados en esta gira, nada comparable a la excepcional Gotta Serve Somebody con la que abrió el primer concierto de la gira en Taiwán. Como viene siendo habitual, la segunda canción se trata de un clásico que nos remonta a sus primeras épocas, en esta ocasión los ecos rebotaban en It's all over now, baby blue, bien interpretada como la siguiente Beyond here's lies nothing -con la suave trompeta de Donnie Herron de fondo-. Tangled up in blue se abrió paso, reconocida enseguida por el público y aceptada en esa acústica con banda en la que tanta sutileza se deja atrás. De Honest with me mejor pasar página. Y de repente, la noche de Beijing se abre el trovador en una muy buena interpretación de Simple twist of fate, bien fraseada y con un rif de guitarra que actúa con fuerza en cada estrofa. A partir de aquí el concierto entra en una segunda parte de temas aceptables que Dylan y su banda intepretan con acierto pero sin sobresaltos, así se suceden Tweedle Dee & Tweedle Dum, Love Sick, Rollin' and Tumblin', A hard rain's a gonna fall y la arrolladora Highway 61. De nuevo, cuando menos se espera, la noche nos ofrece otra joya, en esta ocasión rutila diamantina Spirit of the water, del Modern Times (2006) ejecutada en clave de jazz que esta banda aplica con virtuosismo. La canción adquiere una ternura inmensurable y junto con Simple... son lo mejor de la noche. La recta final del concierto es para Thunder on the mountain, una muy buena intepretación en la enigmática Ballad of the thin man, y los clásicos (por no decir rutinarios) Like a rolling stone y All along the watchtower, el punto final se escribió con letra y música de Forever Young, que en mi opinión nada nuevo aporta en esta versión ya manida de las giras dylanianas. El aplauso fue cortés, pero no sostenido.

Canciones: Gonna Change My Way Of Thinking, It's All Over Now, Baby Blue, Beyond Here Lies Nothin', Tangled Up In Blue, Honest With Me, Simple Twist Of Fate, Tweedle Dee & Tweedle Dum, Love Sick, Rollin' And Tumblin', A Hard Rain's A-Gonna Fall, Highway 61 Revisited, Spirit On The Water, Thunder On The Mountain, Ballad Of A Thin Man, Like A Rolling Stone, All Along The Watchtower, Forever Young

Banda: Bob Dylan, keyboard, guitarra y armónica; Tony Garnier, bajo; George Recile, batería; Stu Kimball, guitarra; Charlie Sexton, guitarra, y Donnie Herron , viola, violin, mandolina y pedal steel.

Pie de foto: Dylan durante su actuación en Beijing (autor: Rolling Egg). Abajo, kiosko en la capital con algunos ejemplares donde se despliegan reportajes de la histórica llegada de Dylan a Beijing.

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