Love is just a four letter word, 1965. (Inédita)


Amor es una palabra soez


Parece que fue ayer
Mi pensamiento ha quedado
en el Café de la Gitana
Donde la amiga de un amigo
Se sentaba con un niño en su regazo
Hablando de una vida libre de cadenas
Sin rastro de dolor en sus ojos
Sobre ella escuché
que amor es una palabra soez.


Al otro lado de la ventana
Gatos maullan al amanecer
Permanecí callado
No tenía palabras que decirte
Mi experiencia era limitada
Tú hablabas mientras yo me escondía
De quien era padre de tu hijo
Quizá no lo advertiste, pero te oí decir
que amor es sólo una palabra soez.


Dije adiós sin que nadie lo notara
Me metí de lleno en mi juego
Vagando en mi existencia
Que nadie menciona
Buscando a mi doble, esperando
Evaporandome hasta el fondo
Sin hallar una puerta
Debí de pensar que nada habría más absurdo como
Creer que amor es una palabra soez.


Aunque jamás supe qué querías decir
Cuando hablabas a tu hombre
Sólo puedo pensar en mis términos
Por fin lo comprendo
Después de noches en vela y veo
el santo beso que se supone eterno
Disipado como el humo, su destino
Viaja sin freno en manos de extraños
Vaya, ahora lo sé: soy yo quien pone las trampas
Realmente nadie me ha de asegurar
Que amor es una palabra soez.


Bob Dylan compuso esta canción en 1965 y hasta la fecha se desconoce la existencia de una grabación de la misma por su autor. Tampoco la ha interpretado en directo y sólo tenemos constancia de ésta a través de Joan Baez, que la incorporó a su libreto musical en directo hasta su publicación oficial en el álbum Any day now, en 1968. En realidad, fue la Reina del Folk, como en la década de los sesenta era conocida esta fantástica cantante y guitarrista de dulces maneras, quien popularizó Love is just a four letter word. El título de la canción recuerda un pasaje de la obra de La gata sobre el tejado de zinz, de Tennessee Williams: "you don't know what love is; to you is just a four-letter word", el término four-letter word, en sentido figurado, expresa "obcenidad". Joan Baez ha incorporado esta canción a sus conciertos, incluso ante la resistencia de Dylan a cantarla, la cantante parodió el estilo dylaniano durante treinta segundos al interpretar esta canción en la ciudad alemana de Mainz, el 3 de julio de 2007. Muchas han sido las versiones de Joan Baez de este clásico acústico, pero si hubiera de destacar una, sin duda sería la ofrecida en el concierto de Nueva York el 26 de mayo de 1997.

Intepretación de la canción por Joan Baez en un documental de 2008.

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Maggie's farm. Newport (Rhode Island), 25-7-1965


inspirada en el cancionero tradicional norteamericano, Maggie's farm (La granja de Maggie) es un tema que marca época. La noche del 25 de julio de 1965, Bob Dylan (guitarra electrica y armónica) se subíó al escenario en el Festival de Newport (Rhode Island) con una banda expresa para la ocasión: Mike Bloomfield (guitarra eléctrica), Sam Lay (batería), Jerome Arnold (bajo), Al Kooper (órgano) y Barry Goldberg (piano). La fender de Dylan y el punteo magistral de Bloomfiel rasgaron la noche.


"...hago las cosas lo mejor que puedo para ser como soy, pero todo el mundo quiere que seas exactamente igual a ellos, te dicen que cantes mientras trabajas como un esclavo y yo estoy harto, no voy a trabajar en la granja de Maggie nunca más."


Los abucheos crecían ensordecedores. Incluso el mítico Pete Seeger quiso cortar con un hacha los cables del micrófono de su admirado cantautor, pero Dylan y su banda permanecieron impertérritos a lo largo de la canción, sin dar tregua, en la mejor versión que he escuchado de este asombroso tema. Los tiempos cambiaron en Newport y la historia del rock entró así en una nueva senda.

Maggie's Farm.- La canción se grabó en un sola toma el 15 de enero de 1965, tercer y último día de grabación del álbum Bringing it all back home en los estudios A de Columbia en Nueva York, siendo su estreno ante el público esta versión de julio de ese año en Newport, Rhode Island. Hasta entonces, pese a que el pausado cambio, aunque firme, hacia el rock con todo el aparataje eléctrico que conllevaba era evidente, Dylan no mostró asomo de este nuevo rumbo en la gira que durante abril de 1965 emprendió por Gran Bretaña, donde todos sus conciertos tuvieron sonido folk. No deja de ser irónico que el concierto de Newport, cuya denominación exacta era Newport Folk Festival, sirviera a Dylan de plataforma para su nueva onda, sacudiendo conciencias y marcando un hito en la música del momento -claramente influenciada por el pop y rock que venía de las islas británicas con The Beatles tirando de los vagones de un tren imparable- afectando incluso a las relaciones personales que Dylan mantenía entonces con un universo de artistas comprometidos con causas civiles y derechos humanos que pululaba en torno al Greenwich Village neoyorquino, a quienes desagradaba el cambio que experimentaba su artista más señalado. Pero ese joven artista acertó, tanto en planteamiento como en inspiración, subiéndose al tren de las nuevas corrientes para hacer su propia música.

Algunas referencias literarias señalan a la granja Magiore, en Kingston, el lugar donde Dylan se inspiró para la composición de Maggie's Farm. Entre estas conjeturas se asienta con fuerza la del biógrafo Howard Sounes, quien asegura que el cantante pasaba todos los días por esta granja camino de Woodstock. Sea ésta o no la verdadera fuente de inspiración para el tema, no me resisto a asociar la canción con el clima reivindicativo del derecho al trabajo y los trabajadores que se vivía en torno a la Silas Magee's Farm en Greenwood, Mississippi, lugar que Dylan visitó el 6 de julio de 1963 junto con los cantantes Theodore Bikel y Pete Seeger para participar en un concierto en pro de la campaña para el registro del voto. Dylan interpretó, rodeado de trabajadores del lugar, en su mayoría negros, la canción Only a pawn in their game, perteneciente al álbum The times they are a-changing.

Maggie's Farm ha sufrido infinidad de arreglos a lo largo de las diversas etapas musicales de Bob Dylan, siendo un canción esencial en casi todas sus giras. Es grato escucharla en el concierto de las isla de Wight el 31 de agosto de 1969-donde los miembros de The Band intervienen haciendo eco con la coletilla no more, no more-; o sobre los escenarios con la troupe
de la Rolling Thunder Revue en 1976; buenas versiones alumbraron noches sobre los estadios europeos en la gira de 1984 con Mick Taylor y Carlos Santana, y las menos acertadas, aunque dignas, en mi opinión, interpretaciones corales que Dylan se sacó de la manga en 1978 durante su periplo por Japón para maquillar Maggie's Farm con saxofón y chicas haciendo coros. Otros cantantes y grupos han versionado este tema con maestría, como U2, que lo hizo en East Rutheford el 15 de junio de 1986; las aceptables de Tin Machine y la de Stephen Malkum and The Million Dollars Bashers, esta última en la banda sonora de la película sobre la vida de Dylan, I'm not there, y la espléndida de Richie Havens, una delicia de acústica con banda, que es para quitarse el sombrero.




Nunca más trabajaré en la granja de Maggie.
Me despierto por la mañana,
junto las manos y rezo para que llueva.
Tengo la cabeza llena de ideas,
que me están volviendo loco,
es una verguenza como me hace fregar el suelo.


Nunca más trabajaré para el hermano de Maggie.
Te da una moneda de cinco centavos,
te da una de diez,
te pregunta con sonrisa burlona
si lo estás pasando bien,
y después te multa cuando pegas un portazo.

Nunca más trabajaré para el papá de Maggie.
Planta su puro en tu cara,
sólo por bromear
y la ventana de tu cuarto
está hecha de ladrillos,
la Guardia Nacional vigila ante su puerta.

Nunca más trabajaré para la mamá de Maggie.
Predica a todos los criados
sobre el hombre, Dios y la ley,
es el cerebro de papá,
tiene sesenta y ocho años,
pero asegura que son veinticuatro.

Nunca más trabajaré en la granja de Maggie.
bueno, hago lo que puedo
para ser como soy,
pero todos quieren
que seas como ellos.
Cantas mientras te deslomas y ya no puedo más.
Nunca más trabajaré en la granja de Maggie.


Pie de foto: Bob Dylan, durante su intervenión en Newport, 1965. (Autores: Diana Davies (arriba) y John Rudoff, abajo)

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Little drummer boy, segundo vídeo de Christmas

Segundo vídeo extraído de Christmas in the heart, último álbum de Bob Dylan editado este año y con el que el juglar de Minnesota pone su grano de arena a través de dos organizaciones no gubernamentales (en Estados Unidos y Reino Unido) para llevar alimentos a las personas más necesitadas. Tras su presentación en vídeo con la canción Must be Santa, la promoción del álbum pasa ahora por las creaciones del cineasta y pintor neoyorquino Jeff Scher, que con sus abstracciones y efectos visuales, que refuerza con la superposición de colores y texturas, logra una animación musical rica y experimental, en este caso del clásico villancico Little drummer boy (El pequeño tamborilero).

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Christmas in the heart: el blues de la Navidad. 2009



¿Quién dijo que semejante proyecto no tenía dónde sostenerse? Muchos seguidores de Bob Dylan se cuestionaron a mediados de octubre que un disco de villancicos entrase a formar parte del catálogo discográfico dylaniano, por lo que contestar a la pregunta resultaba, además de un ejercicio de incredulidad, rendirse a un inesperado desafío del destino, por donde discurren exitosos los derroteros musicales, literarios y cinematográficos del viejo Bob. Pero Dylan lo hace por una buena causa, traducida en dos esenciales organizaciones no gubernamentales como Feeding América (destinada a erradicar el hambre en Estados Unidos) y el Programa Mundial de Alimentos de la ONU para el resto del mundo, que percibirán los derechos y royalties que genere el álbum. Y es que, sobre todo lo especulado, que es mucho y demasiado nímio, dejando al margen el purismo rocanrolero, el nuevo álbum de sonata navideña suena magnífico, aunque algunos asocien la voz tabernaria del maestro interpelando a Santa Claus al malo de los cuentos navideños de Charles Dickens. Se acerca, pues, una Navidad de blues en la enésima renovación del cancionero estadounidense bajo el titulo Christmas in the heart, producido por Dylan, bajo el seudónimo de Jack Frost, y grabado en los estudios Groove Master, de Jackson Browne, en Santa Mónica.

Es precisamente el villancico Christmas Blues, séptima pista del álbum, una versión excepcional con la que he disfrutado, siendo además la única canción del álbum donde Dylan concede unos agradables segundos a la armónica, olvidada en su estuche durante el resto del disco en beneficio de campanas, acordeón y a la genialidad de una banda, la de sus giras y últimos trabajos de estudio, que ejecuta virtuosamente el pentagrama navideño. El viejo tema ya versionado en clave de jazz, gospel, soul, dizzy e incluso rag time, nos llega en acordes de blues para hablarnos de la soledad que reina en algunos hogares durante la Navidad.
El álbum no podía arrancar de mejor manera y factura que escuchando la agradable versión de Here comes Santa Claus, que junto con la alegre Must be Santa y la sencilla interpretación de Little drummer boy (el pequeño tamborilero) destacan del resto y pueden convertirse en los tres villancicos más pinchados, por su vivacidad armónica, durante las navidades aunque, para mí, todos tienen un encanto especial. El clásico que Bing Crosby universalizara en 1963 Do you hear what I hear es un tema que si no fuese por la letra podría pasar por una canción más de un cancionero popular para ser interpretado en una fiesta o desfile, con un ritmo marcial y una voz dylaniana muy sugestiva, la que también predomina en Winter wonderland, bellamente orquestado para trasportarnos a los paisajes nevados.
En general, predominan en el álbum los villancicos coral (Adeste Fideles, Silver Bells o Firts Noel, son un claro ejemplo), mientras otros nos recuerdan las navidades neoyorquinas típicamente escenificadas, siendo éstos intepretados con verdadero sentimiento como es el caso de I’ll be home for Christmas, o el singular Have yourself a merry Little Christmas. Así pues, puede gustar o no este álbum, muchas personas se enfrentará a este trabajo con cierto rubor, no hay referencias de un estilo navideño en el cancionero dylaniano, sin embargo estamos frente a una experiencia inédita que debería despertar curiosidad, si bien sólo he escuchado indiferencia semanas después de su publicación. Habrá que esperar a estas navidades para saber el alcance de su popularidad, aunque la calidad de este trabajo es indiscutible.

  1. Here Comes Santa Claus. Canción popular escrita por Gene Autry y Oakley Haldeman.

  2. Do you hear what I hear? Escrita en 1962 con letra de Noel Regney y música de Gloria Shayne Baker. Fue Bing Crosby quien la universalizó en 1963.

  3. Winter Wonderland. Compuesta por Felix Bernard con letra de Richard B. Smith en 1934. Ha sido versionado por variados artistas, entre los que destaca Elvis Presley, Dolly Parton, Frank Sinatra y el grupo Eurythmics.

  4. Hark the herald angels sing, himno escrito por Charles Wesley, apareció por primera vez en Himnos y Poemas Sagrados, de 1793. La versión tiene un espiritual cántico de voces femeninas.

  5. I’ll be home for Christmas, de Buck Ram, Kim Gannon (letra) y Walter Kent (música) en 1943. Este tema inspiró White Christmas, que llegó a convertirse en la canción navideña más popular.

  6. Little Drummer Boy (El pequeño tamborilero). Música y letra de Katherine K. Davis. Se trata de una canción popular. Fueron sus autores Henry Onorati y Harry Simeone, si bien se dice que la inspiración procedió de una canción checa de 1941. Este villancico lo hizo famoso en 1997 Bing Crosby, quien junto a Davie Bowie protagonizarían un vídeo.

  7. Christmas Blues. Ya comentado anteriormente, es uno de los pilares de este álbum, una canción con gran personalidad donde Dylan derrocha todo su potencial interpretativo.

  8. O come all Ye Faithful (Adestes Fideles). El clásico himno de John Francias Wade, interpretado por Dean Martin, Charles Brown o Janis Joplin, entre otros, al que Dylan imprime su particular sello.

  9. Have yourself a merry Little Christmas. Canción popular navideña que fue popularizada por Judy Garland en 1944 en el musical Meet me in St. Louis. Sinatra también la grabaría, pero con otra letra. Ella Fitzgerald tiene una preciosa versión al jazz. Esta canción sirvió de banda a la tercera temporada de la serie televisa House.

  10. Must be Santa. Espléndido el virtuosismo de David Hidalgo al acordeón, que imprime a este villancico el ritmo creciente en el que se desarrolla la melodía. Una de las mejores interpretaciones del álbum. De este tema ya se ha grabado un vídeo.

  11. Silver bells. Es quizás la versión que más recuerda a las composiciones de su anterior trabajo de este año Together through life. Estrenada por Bob Hope y Marlyn Maxwell en la película El lemon Drop Kid, en 1950. Muchos la recordarán por la primera versión, a cargo de Bing Crosby y Carol Richard.

  12. First Noel. Villancico tradicional inglés, probablemente del siglo XIII. Destaca la versión de Whitney Houston en 2003.

  13. Christmas island. Encantador villancico que nos transporta a un territorio de Australia en el océano índico.

  14. Christmas song. Sencillo de Christina Aguilera del álbum My kind of Christmas, 1999.

  15. A little town of Bethlehem. Canción popular navideña.






Músicos: Bob Dylan: vocal, guitarra, piano electric, armónica. Tony Garnier: Bajo. George Receli: Batería. Donnie Herron: steel guitar, mandolin, violin y trompeta. David Hidalgo: guitarra, acordeón, mandolina y violín. Phil Upchurch: guitarra. Patrick Warren: piano, órgano, celeste. Coro: Amanda Barrett, Bill Cantos, Randy Crenshaw, Abby DeWald, Nicole Eva Emery, Walt Harrah y Robert Joyce.

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Este es un blog de información y divulgación de la música, la literatura y otras expresiones artísticas de Bob Dylan. Fue creado el 15 de enero de 2009, sin ánimo de lucro, con el fin de que la obra de este artista estadounidense sea conocida por las nuevas generaciones.

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