Julius and Ethel, víctimas de la silla eléctrica por espionaje (1953); descarte de 'Infidels'. (Inédita)



El 19 de junio de 1953 fallecía el matrimonio Julius y Ethel Rosenberg, cosechando la triste fama de ser los primeros civiles ejecutados en la silla eléctrica por espionaje en Estados Unidos. Tras un juicio dudoso, que partía de una denuncia viciada por amenazas del FBI, la historia de los Rosenberg pasó a engrosar la lista de canciones protesta y redención que Dylan compuso y ensayaría para la grabación del álbum Infidels (1983), siendo Julius and Ethel uno de los descartes de aquel elepé, de cuyas sesiones de grabación Dylan dejó atrás un arsenal de buenas canciones que habrían de esperar otro momento para ver la luz. En el caso de Julius and Ethel, ese instante de gloria nunca llegó, permaneciendo la canción inédita. Es, además, un tema prácticamente desconocido por el público, que conoce la historia de la ejecución por otros artistas y autores literarios.

Los Rosenberg fueron acusados de pasar información secreta sobre la bomba atómica a Rusia. Ambos pertenecían al Partido Comunista de los Estados Unidos, y juntos con otros militantes afines trabajaban en el centro de investigación nuclear de Los Álamos. Ethel mostraba su lado más artístico con ser algún día la actriz y cantante que imperaba en sus sueños; Julius ejercía de ingeniero electrónico apuntando cierto activismos en el círculo ideológico y laboral en que se movía. En el momento de su detención -acusados por un familiar de Ethel, que se autoinculpó además de espionaje, nadie pudo demostrar su implicación en los hechos, pero bastó una dudosa investigación del FBI para que sobre ambos recayera una sentencia ejemplarizante. Al cabo de los años el buró federal descubrió que Ethel era inocente, viéndose arrastrada a una condena a muerte por la presunta implicación de su marido.

Escucha la canción Julius and Ethel en este vídeo que reproduce
 algunas escenas de aquellos fatídicos días.


Dylan compuso esta canción durante la primavera de 1983. El 24 de abril, en el estudio A Power Station en Nueva York, fueron grabadas las dos únicas tomas de esta canción, de la que sólo una ha trascendido. Acompañaron al juglar aquel día Mark Knopfler (coproductor de Infidels junto con Dylan) y Mick Taylor (guitarras), Alan Clark (keyboards), Robbiee Shakespeare (bajo) y Sly Dunbar (batería). Clydie King haría de segunda voz. Salta a la vista que es una canción que necesita múltiples arreglos, tiene un desarrollo armonioso con un estilo muy definido del sonido de Infidels, es agradable de escuchar pese al encarnecedor mensaje que transmite. Dylan nunca ha tocado esta canción en directo, la cual, presumiblemente, no vio más luz que la de los estudios aquel día en Nueva York. No obstante, Julius and Ethel forman parte del listado de canciones descartadas de Infidels en varios discos piratas, a la sazón Friend to the martyr, Surviving in a ruthless world, Rough cuts, Infidels sessions y Alternate Infidels. 

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Homenaje a Ethel y Julius Rosenberg






Yo no sé si eras o no culpable,
oh, muerta mía inesperada.
Sé que eras madre de Michael y de Robby
y que como yo cantabas.

 Yo tuve como Robby seis años inocentes,
y como Michael diez de risa despeinada.
Y tuve una madre triste. Nunca pensé
que nadie me la matara.

Nunca pensé que a una monstruosa silla
pudiera estar atada,
y que le dieran muerte cinco veces
hasta que de mí se olvidara.

Todo el mundo te sentía inocente,
porque cantabas.
Todo el mundo te había perdonado.
Eras la dulce perdonada.
Tú no habías destruido una ciudad entera, (2)
con hombre, árbol y casa.
Habías revelado, dicen, el secreto
de un arma.
Mi madre siempre me alejó de ellas.
Tenía miedo de tocarlas.

Todo el pueblo te había perdonado,
porque cantabas;
te había abierto las puertas del regreso;
te había dicho: -Anda.
Eras madre de Michael y de Robby.
Afuera estaban con paloma y rama.

Creen que te mataron y no es cierto.
Ya estabas libertada.
Has salido de viaje por el mundo.
Hoy entraste a mi casa.
Te sentaste a mi mesa sin hablar.
Eres eterna y blanca.




Letra de Bob Dylan.

Ahora que se han ido
 la verdad puede ser contada
Ellos se sacrificaron como corderos
en un puesto dl mercado
Julius y Ethel, Julius y Ethel.
Ahora que se han ido la verdad puede salir
Nunca se demuestró su culpabilidad más allá de una duda razonable
Hubo quien pensó que era culpables
pero otros confiaron en su inocencia
La gente los ve con desprecio y duda
Pero se querían, y sus derechos fueron vulnerados
Eisenhower era presidente, el senador Joe era el rey
Siempre y cuando no dijo nada que pudiera decir algo
Ahora, algunos culpan al sistema; algunos culparon al hombre
Ahora nadie sabe cómo todo empezó
Cayó el Tercer Reich
La vida de un hombre está en el tiempo en el que vive
Dicen que pasaron secretos de la bomba atómica,
pero nadie sabía con certeza lo que había ocurrido.
Hubo quien dijo que los cincuenta es la edad del gran romance
Yo digo que es sólo una mentira, el miedo venció al momento.
Julius y Ethel, Julius y Ethel.

Fotos: El matrimonio Rosenberg; el poeta argentino José Pedroni, y carátula frontal del disco pirata Rogugh Cuts y linner interior de  Surviving in a ruthless world.

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1913 Massacre, los acordes que modularon 'Song to Woody', Nueva York, 4-11-1961. (Inédita)

A la memoria de Marshall Grant, bajista original de Johnny Cash.




En la noche víspera de la Navidad de 1913 en Calumet, un pueblo de minas de cobre de la Hecla Company próxima al lago superior al norte del estado de Michigan, se desencadenó una de las tragedias más recordadas por la memoria social de este país. Setenta y cuatro personas perdieron la vida por un acontecimiento fortuito durante el fragor de una de las más combativas huelgas del sector minero que se recuerdan. Una falsa alarma de fuego provocó el pánico en las cerca de quinientas personas que participaban en una fiesta navideña organizada por el sindicato promotor de la huelga. La avalancha humana buscando una salida arrasó con cuantos cuerpos encontró en su camino, siendo los niños y mujeres quienes sumaron el mayor el número de víctimas. Para el músico y poeta comprometido con los derechos civiles y laborales Woody Guthrie la versión oficial de los hechos distaba mucho de ser la verdadera y un año después compuso la canción 1913 Massacre, donde denunciaba a un ejército de matones supuestamente contratados por la empresa minera para atemorizar a los huelguistas. Un exceso de celo por parte  de éstos ocasionó esta masacre cuando los trabajadores y sus familias intentaron huir y encontraron selladas las puertas de salida del Salón Italiano donde se celebraba la fiesta..

Ese fue el tono y el mensaje de Guthrie, recogido por Bob Dylan en 1961, recien llegado a Nueva York, y sin quitar palabra del texto intepretó uno a uno los versos durante su primer concierto en solitario en la gran ciudad el 4 de de noviembre de ese año en el Carnegie Chapter Hall. Es una sentida interpretación la de Dylan y no menos la que su admirado Guthire realizaría en varias ocasiones para denunciar estos hechos, como recoge este vídeo.


La canción entraría en una nueva dimensión a lo largo de 1961, ya que Bob Dylan volcaría sobre los acordes de 1913 Massacre los versos con los que rindió tributo a su admirado Guthrie, grabando a finales de noviembre de ese año la hermosa canción Song to Woody, recogida en su primer álbum, Bob Dylan. La versión de 1913 Massacre interpretada en el Chapter Hall es la única que he escuchado a Dylan, recogida en dos álbumes piratas: la del concierto con el título de Talkin' New York, y la que podemos escuchar bajo estas líneas perteneciente a la recopilación Acoustic Trovador, con una mejor calidad de sonido que la anterior.También Ramblin' Jack Elliot versionó la canción de Guthrie, recogida en la cinta pirata The other end, donde la interpretó durante una sesión acústica con Bob Dylan en este club neoyorquino en 1975, si bien el juglar no interviene durante el desarrollo musical de ésta.

Escucha aquí 1913 Massacre en la versión de Dylan perteneciente
al concierto del Carnegie Chapter Hall en Nueva York en 1961.




1913 Massacre

Haz un viaje conmigo a 1913 
En Calumet, Michigan, en el país del cobre. 
Te llevaré a un lugar llamado Salón italiano 
Donde los mineros están celebrando la Navidad. 

Yo te llevaré a través de una puerta y una escalera. 
donde se canta y baila por todas partes, 
La gente se da la mano, lo pasan bien, 
Los niños hacen una ronda de baile alrededor del gran árbol de Navidad. 

Si les preguntas sobre su trabajo; 
Ellos te dirán que ganan menos de un dólar al día, 
Reclaman al cobre, arriesgando sus vidas, 
Así que es divertido para pasar la Navidad con los niños y las mujeres. 

Hablan, ríen, canciones en el aire, 
Y el espíritu de la Navidad ronda por todas partes, 
Te sentirás amigo de todos 
Y  bailarás alrededor de la sala todos juntos. 

Bueno, una niña se sienta junto a las luces del árbol 
toca el piano, los demás guardan silencio. 
Nadie se percata de lo que está sucediendo entre sombras, 
que el jefe del cobre y sus matones se arremolinan afuera. 

Los matones y el jefe del cobre se asoman a la estancia, 
Uno de ellos grita, "¡Fuego!" 
Una señora grita: "No hay tal cosa! 
Seguir bailando, no hay tal cosa. " 

Algunas personas se apresuran 
"Es sólo un engaño de los matones". 
Un hombre tomó a su hija y se la llevó hacia abajo 
Pero los matones cerraron la puerta y él no pudo salir. 

Y luego siguieron otros, un centenar o más 
Pero la mayoría mordió al suelo. 
Los matones se reían con su broma asesina, 
Mientras los niños se ahogaban en la escalera intentando salir. 

Un espectáculo tan terrible nunca visto 
Los niños ya no están seguros en el árbol. 
Fuera seguían las risas y juerga 
mientras los niños se mueren,  hasta setenta y tres. 

El piano toca una melodía fúnebre  
Y la ciudad se ilumina con el destello de una luna fría de Navidad, 
Los padres lloran, gimen los mineros, 
"Vean lo que ha hecho la codicia por el dinero.

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De repente, en las calles del Covent Garden, se escuchó la acústica de All along the watchtower


Este chico de la fotografía logró sorprenderme en las calles del londinense Covent Garden, fue en la primavera del año pasado, desconozco su nombre y su procedencia, interpretaba una de las mejores versiones acústica de All along the watchtower (1967) que jamás haya escuchado. Paseábamos por el mercado cuando unos acordes de guitarra captaron mi atención. El rift de All along... sonaba en las cuerdas de su acústica. La canción se iba desarrollando con acierto y fraseada con una sencillez sólo superable por el propio Dylan. Me quedé a escucharle fascinado. Él pareció percatarse y se permitió un sólo acústico de gran belleza. Genial en el fraseo no reason to get excited, the thief, he dindly spoke, there are many here among us who feel that life is but a joke (no hay razón para irritarse, dijo el ladrón afablemente, que la vida es puro chiste lo piensa aquí demasiada gente), que logró arrancarme una sonrisa y un par de libras. I wish you all the best, man, le dije al despedirme; él respondió con una elegante reverencia cortesana.

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Dylan borda el concierto de Tucson (19-7-2011) con una versión magistral de 'Cold irons bound'


El anfiteatro de Tucson (Arizona) sirvió de escenario para que Bob Dylan y su banda se volcasen en uno de los mejores conciertos que se recuerdan desde el comienzo de la gira en abril (por Asia y Australia), luego en Europa y ahora en este tour estadounidense que arrancó el 14 de julio en Santa Bárbara. Nada más desarrollar la divertida Rainy day women, Dylan dio muestras sobradas de que se encontraba a gusto sobre el escenario. Ha montado el de Minnesota unas actuaciones un tanto encorsetadas, con bloques muy definidos por secuencias de canciones casi inalterables, una rutina no obstante salvada por unas incontestables interpretaciones y ejecuciones musicales de la banda. En Tucson al juglar se le apreciaba un buen momento de forma, sosegado, inspirado y con unos arreglos musicales acertados, uno de éstos, el realizado a la canción Cold irons bound, resulta además magistral, me agrada esta nueva versión, así como la que imprimió a Things have changed, tema que repite en todos los conciertos. Dylan encuentra además un filón en las interpretaciones de canciones de su álbum Together through live (2009), así nos deleita con maravillosas versiones de If You Ever Got to Houston,  Beyond Here Lies Nothin' y la hermosa Forgetful heart, una canción esta última que crea un clima de ensueño durante los más de cuatro minutos y medio de su actuación. Visions of Johanna nos traslada por momentos al ambiente del Hotel Chelsea, mientras Tangled up in blue, reinventada en cada gira -nuevamente en clave acústica con banda- adquiere una fuerza que nunca deja indiferente. Dylan incluye en esta gira The levee's gonna break, que tan buenos arreglos y aceptación han tenido en otros conciertos de la gira asiática, y que junto con una nueva Thunder on the mountain rinden tributo a Modern Times (2006). Menos incendiaria que en otras ocasiones resulta Highway 61, magnifica en interpretación y ejecución musical, mientras el trio que viaja en el furgón de cola hace lo propio: Ballad of a thin man (una canción con un sentido visceral que siempre me agrada escuchar), Like a rolling stone, ya convertida en un puro trámite, y los nuevos arreglos de All along the watchtower, en los que gana protagonistmo el keyboard de Dylan sobre las guitarras es un cambio interesante, aunque prescindible.


Cold  irons bound.- No es una de las canciones más conocidas de Dylan, pese a recibir un grammy a la mejor interpretación masculina vocal de rock en 1998 y a las constantes intepretaciones que el juglar ha hecho de ésta en directo. Este blues, que galopa a caballo con el rock, es un tema que a priori no parece encajar en el estilo dylaniano y de ahí su singularidad para despuntar como un trabajo original que quizá no llegue a un reconocimiento general por el público. Cold irons bound fue grabada, como el resto de las canciones del álbum Times out of mind, durante el mes de enero de 1997 en los estudios Criteria,en Miami, bajo la producción compartida con Daniel Lanois. Es un tema rompedor, con un excelente trabajo del batería David Kemper y unos acordes que se salen de la tónica general del magnífico álbum con el que Dylan regresa al mundo musical, en donde muchos le habían dado ya por perdido. La primera vez que escuché esta canción no logré entenderla y al cabo del tiempo vas encontrando elementos que en un principio pasan desapercibidos y que atesoran un valor inestimable en el conjunto de la composición. Los versos me agradan, sobre todo cuando el juglar frasea Son imponentes los muros del orgullo, que no me dejan ver qué hay al otro lado, es triste que la belleza se marchite, pero es más triste aún que te arranquen el corazón. La letra es desgarradora, un poema de lamento y sinceridad, de ahí que la fuerza explosiva de la música, en la versión original, no guarde concordancia. No es Cold irons bound una canción coral, es algo tan personal y mordedor como infinito.

Grilletes helados

Empiezo a oir voces y no hay nadie por aquí
Estoy deshecho y los campos se han agostado
El domingo fui a la iglesia y ella pasó a mi lado
Mi amor por ella no morirá

Hundido hasta la cintura, hasta la cintura en la niebla
Es como si yo no existiera
Estoy a veinte millas del pueblo con grilletes helados

Son imponentes los muros del orgullo,
que no me dejan ver lo que hay al otro lado
Es triste que la belleza se marchite
Pero es más triste aún que te arranquen el corazón

Me basta mirarte para perder el control
Como si el universo me tragara entero
Estoy a veinte millas del pueblo con grilletes helados

Hay demasiada gente, demasiada para recordarte
Creía que algunos eran amigoss y con todos me equivoqué
El camino es pedregoso y la ladera está enfangada
Sobre mi cabeza no hay más que nubes de sangre

Encontré mi mundo en tí
Pero tu amor no ha sido sincero
Estoy a veinte millas con grilletes helados

Los vientos de Chicago me han dejado destrozado
La realidad siempre tuvo más cabezas
Algunas cosas duran más de lo que pensaba
hay ciertas cosas que nunca matarás

En tí, sólo pienso en tí
Pero nada ves dentro y es duro mirar afuera
Estoy a veinte millas del pueblo con grilletes helados

La grasa está en el fuego y el agua en el tanque
El wisky en el frasco y el dinero en el banco
Intenté amarte y protegerte, era importante para mí
Siempre recordaré la felicidad que compartimos

Basta con mirarte y me arrodillo
Ni te imaginas lo que me has hecho
Estoy a veinte millas del pueblo con grilletes helados.

Escucha aquí la versión de Cold irons bound en el concierto de Tucson


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