Not dark yet, poema y balada de una mente fuera del tiempo. Rotterdam, 27-9-2000


A la memoria de Brian Feinstein.



Uno de los poemas más bellos de Dylan convertido en una hermosa balada. Escucharla en directo eriza el vello, tan rica en matices como en el fraseo interpretativo. Aquella noche de septiembre en Rotterdam el arte de este músico llegó a cotas impresionantes, un sonido limpio de una banda conjuntada que borda las versiones acústicas con una maestría indomable. La canción se desliza suavemente mientras el juglar va rompiendo el hielo verso a verso, desnudando su alma mercurial, transmitiendo sus más puros sentimientos, sus lamentos salen herrumbrosos a través de la armónica, en una incontestable confesión de un destino incierto, de unas heridas que aún no han restañado (detrás de todo lo hermoso siempre hubo algún dolor) hasta que el público no puede seguir impertérrito, es demasiado lo que está escuchando, y tras el fraseo corrido en I can't even remember what it was I came here to get away from (ni siquiera recuerdo de qué venía huyendo) se arranca en un aplauso incontenible, sincero, este es nuestro Dylan.

Grabada en enero de 1997 para el álbum Time out of mind, la balada tiene una fuerza propia dentro de este trabajo que situó a Dylan en uno de los momentos discográficos más álgidos de su carrera musical, unos ecos nada gratuitos como demostraría a lo largo de la gira de 2000 por Europa, derrochando un torrente musical y artístico de lo más genuino y dylaniano. Desde su debut en directo en Columbus (Georgia) en octubre de 1997, Not dark yet siempre ha sido bien aceptada por un público ávido de baladas del juglar. Una expresión de buen hacer que ha sido versionada por otros músicos, del que destaco la maravillosa intepretación que de Not dark yet hizo Eric Clapton el 20 de mayo de 2009 en el londinense Royal Albert Hall, fantástica sin discusión. También han dejado su huella en esta balada Roby Hitchcock para la BBC en 2005 y Jimmy Lafave, ambos en clave acústica.


Escucha aquí la versión de Not dark yet 
en el concierto de Rotterdam, 27-9-2000


En este vídeo podrás ver la versión oficial
de esta canción editada en el álbum Time out of mind


Aún no ha oscurecido

Caen las sombras y aquí he pasado el día
el calor me quita el sueño, el tiempo se escapa
diría que mi alma se ha vuelto de acero
todavía tengo las cicatrices que el sol no ha curado
ni siquiera hay espacio para estar en ningún lado
aún no ha oscurecido, pero ya falta menos

Mi humanidad se ha ido al garete
detrás de todo lo hermoso siempre hubo algún dolor
ella me escribió una carta muy cordial
puso por escrito lo que tenía en la mente
pero yo veo siquiera por qué debe importarme
aún no ha oscurecido, pero ya falta menos

Estuve en Londres y en la alegre París
seguí el curso del río y llegué hasta el mar
acabé en el fondo de un mundo mentiroso
y ya no busco nada en los ojos de nadie
llevo una carga que a veces no logro soportar
aún noha oscurecido, pero ya falta menos

Aquí nací y aquí moriré contra mi voluntad
sé que parezco moverme, pero sigo quieto
tengo los nervios embotados y ausentes
ni siquiera recuerdo de qué venía huyendo
ni siquiera oigo el murmullo de un rezo
aún no ha oscurecido, pero ya falta menos.

Pie de foto: Ilustración de libro Highway revisited. 13 canciones de dylan adaptadas al cómic. Not dark yet, por Zep.

Read more...

Dignity, el genial descarte en honor a 'Pistol Pete' brilla en el Unplugged para la MTV (1994)



Era el reclamo en 1994 cuando Columbia se sacó de la manga el tercer volumen de grandes éxitos del juglar, Dignity se situaba entre Jokerman y Silvio, rivalizando con colosales números uno como Tangled up in blue, Hurricane, Knockin' on heaven's door y demás canciones que cambiaron época. Ya teníamos la experiencia cuando en 1971 se publicó el segundo volumen plagado de canciones legendarias y con la sorpresa mayúscula de ¡cinco temas inéditos! La fama precede estas cosas y Dignity logró suscitar el interés de los coleccionistas. Escuchar esta canción por primera vez fue una experiencia voluptuosa, un nuevo Dylan daba rienda suelta a esa imaginación fresca e intuitiva que le caracteriza. Cuando los rumores corrieron se supo que la canción era un descarte de Oh Mercy (1989), el álbum que resucitó discográficamente al juglar bajo la batuta e ingenio de Daniel Lanois. La canción tiene una magia propia, garra y fuerza para merecer la estrella de aquel álbum, y sin embargo se quedó fuera esperando tiempos mejores, como Series of dream, cuyos acordes también se escucharon aquellos días por las calles de Nueva Orleans, el miedo que atenazaba a Dylan de no encontrar a sus musas obligó a estos descartes a madurar como el buen vino. Esta versión publicada en el grandes éxitos es la que más me agrada; en 2000 la discográfica incluyó la versión original de estudio en la recopilación The Esential, muy buena, como también las dos interpretaciones alternativas, una en clave acústica con banda y otra —el prototipo— acompañado solo al piano, en estado puro, desnudando sus sentimientos en un fraseo emocional, ambas incluidas en la colección Tell Tale Signs (de la Bootleg Series, volumen 8), Dignity se había convertido en la estrella de los recopilatorios. La grabación del concierto del Unplugged para la MTV en 1994 hizo que esta canción alcanzase su mérito en directo, en una interpretación acústica y banda en sorprendente sintonía. Esta versión también se incluiría en el Live 1961-2000 editado solo para Japón en 2001.

Dignity fue compuesta durante una tarde noche de 1989, según describe Bob Dylan en Crónicas Vol.1, su libro de memorias, y tuvo en la muerte de Pistol Pete Marovich (1947-1988), jugador de baloncesto de los New Orleans Jazz el motivo de su inspiración. Pero no sólo la memoria del infortunado jugador, al que el músico conocía, mereció su momento de gloria en la musicología dylaniana, otros personajes y lugares con más o menos fortuna, ya que no todos los nombres resistieron hasta el final, desfilaron por la letra, a la sazón El tipo equivocado, Blanquito, el Tullido, la Virgen María, el Big Ben, el Príncipe Felipe, Mary Lou... Dylan recuperaba su inspiración a marchas forzadas cuando no apostaba un centavo por su futuro. "Escuché la pieza entera en mi cabeza —describe en el libro—, el ritmo, el tiempo, la línea melódica, sería capaz de retenerla para siempre. El viento nunca me la arrancaría de la mente. En canciones como ésa las cosas no parecen tener fin".

A lo largo de la década de los noventa (excepcionalmente), pero sobre todo durante los tres primeros años del nuevo milenio, Dignity se escuchó profusamente por los escenarios del mundo. Kerkrade (1995), Munster (Alemania) y Anaheim (California ambos en 2000 y Niágara Fall, en 2003 con fantásticas versiones, que menguaron en 2004 cuando la canción quedó sumida en el olvido, rescatada sólo una vez en 2009 durante el concierto en Hannover con una interpretación lenta y monótona. A partir de ahi, un silencio ingrato para Dignity. Otros músicos, sin embargo, reavivaron la nobleza de esta canción, versionándola con sumo acierto, como Elliot Murphy en clave acústica y la excepcional de Joe Cocker durante su actuación en marzo de 2007 en la ciudad suiza de Montreux. 

Vídeo que recoge Dignity durante la actuación de Dylan para la MTV 


Dignidad

El gordo busca en una cuchilla de acero
el flaco busca en su última comida
el hombre hueco busca en un campo de algodón
la dignidad.
El sabio busca en una brizna de hierba
el joven busca en las sombras que pasan
el pobre busca a través de la vidriera
la dignidad.
Alguien fue asesinado en Nochevieja
alguien dijo que la dignidad se fue primero
me adentré en la ciudad, me adentré en el pueblo
me adentré en la tierra del sol de medianoche
Busco por aquí y allá
busco en los sitios que conozco
en todas partes pregunto a los polis
¿Han visto la dignidad?
El ciego sale de su trance
con las manos en los bolsillos de la fortuna
esperando hallar un caso
de dignidad.
Fui a la boda de Mary Lou
y me dijo: "No quiero que me vean hablando contigo"
Me dijo que podían matarla si me contaba lo que sabía
sobre la dignidad
Bajé adonde comen los buitres
hubiera avanzado más, pero no hacia falta
oí lenguas de ángel y lenguas de hombre
eran iguales para mí
El viento helado corta como un cuchillo
hay una casa en llamas, deudas sin pagar
me quedaré en la ventana, le preguntaré a la doncella
¿Has visto la dignidad?
El bebedor escucha una voz que le habla
entre el gentío de un cuarto lleno de espejos tapados
busca en años perdidos y olvidados
la dignidad.
Vi al príncipe Felipe en la casa del blues
me dijo que si no aparecía su nombre me daría información
pero antes quería dinero, dijo que lo había maltratado
la dignidad.
Pisadas que avanzan por la arena plateada
pasos que se adentran en la tierra de los tatuajes
vi a los hijos de las tinieblas y a los hijos de la luz
en las ciudades fronterizas de la desesperación.
No tengo donde esfumarme, no tengo abrigo
la corriente del río sacude mi barca
intento leer la nota que alguien ha escrito
sobre la dignidad.
El enfermo busca la cura de un doctor
busca en sus manos las líneas que allí hubo
y en las obras maestras de la literatura
la dignidad.
Un inglés encallado en el vendaval de un alma negra
se pasa el peine, su futuro es tenue
se arma de valor y busca en su interior
la dignidad.
Alguien me mostró un retrato y yo me reí
la dignidad no sale en las fotos
entré en el debe, entré en el haber
en un valle de sueños resecos como huesos.
Tantos caminos, tanto en juego,
tanto callejón sin salida, estoy en la orilla del lago,
a veces me pregunto qué hace falta
para encontrar la dignidad.

Pie de foto: Dylan durante un momento de la grabación de Dignity para la MTV; abajo, el jugador de baloncesto Pistol Pete Marovich.

Read more...

Dylan cierra hoy en Londres su gira europea con más incertidumbres que momentos estelares



Esta noche el HMV Hammesmith Apollo abrirá de nuevo sus puertas para el tercero de los conciertos contratados en Londres con el que Bob Dylan concluirá la esperada gira de otoño por Europa compartiendo cartel con Mark Knopfler, quien aparte de actuar con su banda en la primera parte, suele acompañar a Dylan en las cuatro primeras canciones de su repertorio. Londres es un escenario talismán para este juglar, el día de su desembarco en la isla contaba con el aval de haber vendido todas las entradas para las tres actuaciones. Lleva Dylan la friolera de treinta conciertos este otoño manteniendo una regularidad asombrosa, con un bagaje musical propio de un artista de su talla. Salta a la vista, no obstante, una evidente monotonía escénica que este maestro de la composición contrarresta con su sorprendente espontaneidad, pero a quien la interpretación, ay, se le viene atragantando desde hace tiempo. He escuchado algunas canciones de varios conciertos de este otoño, del que guardo en la dylanteca el ofrecido en Nottingham el 11 de octubre, donde sonaron interesantes versiones de Visions of Johanna o Nattie Moore. La estrella de su mito, de su legendaria epopeya, de su incontestable versatilidad y originalidad musical es el bien más aquilatado de Dylan y su baluarte sobre los escenarios. Su sola presencia despierta la misma admiración entusiasta que en cualquiera de sus otras facetas artísticas: tan querido como injustamente criticado, estimado y a veces vilipendiado, pero siempre impertérrito en el ojo del huracán, nunca pasa desapercibido, sus movimientos son seguidos por sus fieles parroquianos con auténtica dadivosidad. Esa legión de incondicionales asusta por la fe ciega que profesan sobre el artista, acostumbrado a desmitificar cuantas etiquetas arrastra desde sus comienzos. No es censurable que el mundo dylaniano se exprese así, acaso hemos aprendido de Dylan sus más certeros mensajes, aunque no las formas, por lo que creo que sobra tanto el fervor desmedido como la crítica destructiva. Y esto viene a recuento de una gira que, en mi opinión, ha pasado con más incertidumbres que momentos estelares, los ecos de sus conciertos se han quedado al pairo de la tormenta, a lo mejor se esperaba demasiado, pero esta es su segunda incursión a Europa en un año y la apuesta era muy alta. A veces creo que el público que acude a sus conciertos lo hace con evidente intención de admirar, al menos una vez en su vida, a su artista más idolatrado, yo al menos así lo hice en las tres ocasiones que asistí a sus conciertos, de los que guardo un recuerdo desigual de sus actuaciones en 1989, 2004 y 2008. En la actualidad, Dylan sorprende favorablemente más en estudio que en directo y esto, aunque pueda significar una herejía, es algo de lo que me voy convenciendo a la vista de los juegos de este nómada en permanente revival.

Read more...

Highway 61 (#2): Janis Joplin, Eddie Brickell, Gillian Welch y Avril Lavigne


Janis Joplin: Dear Landlord
Eddie Brickell and The News Bohemians: A hard rain a gonna fall
Gillian Welch y David Rawling: Tonight I'll be staying here with you
A. Lavigne: Knockin' on heaven's door




La cantante estadounidense Janis Joplin, icono de la contracultura y mito del movimiento hippy, rindió tributo a Dylan versionando el clásico Dear Landlord, del elepé John Wesley Harding (1967), durante una grabación para su álbum I got dem ol' Kuxmic Blues again mama!, en 1969, si bien la canción no llegó a formar parte de la lista final quedando durante años como un descarte muy apreciado por los seguidores de esta impresionante intérprete. No sería hasta 1999 cuando en una reedicción de aquel trabajo, ahora en formato cedé, se hiciera justicia incorporando esta versión, junto con otras en directo de su antológico concierto en Woodstock en 1969. Me inclino a pensar que Janis Joplin escogió esta canción al coincidir aspectos profesionales con Bob Dylan, ya que ambos músicos compartían manager, al que Dylan parece dedicar esta canción cuando la relación personal y profesional entre el juglar y Albert Grossman se hallaba más deteriorada y distanciada que nunca. Janis Joplin realiza una impresionante interpretación de Dear Landlord, adaptando la composición a su peculiar estilo roquero,

Escucha aquí Dear Landlord en versión de Janis Joplin.


Eddie Brickell.- Sutíl y sorprendente, esta tejana que empezó su carrera musical a finales de la década de los ochenta del pasado siglo, fue todo un descubrimiento por su atildado y personal estilo folk, un río de creatividad que se vio impulsado en su corriente por la banda News Bohemians. Tuve la oportunidad de ver actuar a Eddie Brickell y su banda en Madrid el 15 de junio de 1989, pues ejercían de teloneros de Dylan durante su gira europea. Eran prácticamente desconocidos, de hecho gran parte del público europeo pasó de largo sus actuaciones, luego se arrepentirían, pero entonces pocos, o casi ninguno, habíamos oído hablar de esta joven artista. Su actuación en Madrid fue muy acertada y guardo un grato recuerdo del que luego descubrí ya era un gran éxito: What I am, del álbum Shooting rubberbands at the stars, publicado un año antes. Pero mi sorpresa fue mayúscula cuando meses después vi la película Nacido el 4 de julio y escuché la formidable versión que Eddie Brickell hacía de A hard rain a gonna fall, del segundo disco de Dylan, The Freewhelin' (1963), una interpretación en clave acústica (fue incluido en su álbum The ultimate collection (2002) que logró incrementar mi interés por esta artista, cuyo valor más aquilatado reside en su estilo, a caballo entre el folk y un rock alternativo.


Vídeo de Eddie Brickell, donde se combinan imágenes de la película Nacido el 4 de julio con la versión de la canción A hard rain a gonna fall, de Bob Dylan.



Gillian Welch.- Junto con David Rowling han versionado canciones de innumerables músicos, de la que destaco Tonight I'll be staying here with you, una pieza maestra del álbum Nashville Skyline, que Dylan grabó en 1969, y que el juglar popularizó con unos sorprendentes arreglos durante la gira de 1975 con la Rolling Thunder Revue. La estadounidense Gillian Welch nos sorprende con esta versión interpretada, en clave acústica, en el Shepherd's Bush Empire de Londres la noche del 29 de julio de 2004. Me agrada los arreglos, pues ha sabido adaptar con acierto el estilo dylaniano, tan esmerado y clarividente en el original de esta canción. 

Escucha aquí a Gillian Welch y David Rowling en la versión Tonight I'll be staying here with you.



Avril Lavigne.- En mi opinión, Avril Lavigne ha versionado como nadie la archiversionada canción Knockin' on heaven's door, del álbum Pat Garret & Billy the Kid (1973), que recoge las composiciones de Dylan para la banda sonora de la película del mismo nombre de Sam  Peckinpah. Y lo hace con gran maestría, con sencillez de medios instrumentales y apoyando una buena causa como la paz. Esta canadiense, conocida en el mundo musical como la princesa del pop punk, realizó esta impresionante versión del clásico de Dylan en 2002 durante la gira My World y fue incluida en un DVD promocional y en el disco Canciones de Paz. La grabación de esta versión se puede escuchar en el vídeo con imágenes intercaladas de un mundo en guerra, donde destacan la sobrecogedora actitud de los niños de la guerra y el comercio de armas.

Vídeo de Avril Lavigne versionando Knockin' on heaven's door.

Read more...
Este es un blog de información y divulgación de la música, la literatura y otras expresiones artísticas de Bob Dylan. Fue creado el 15 de enero de 2009, sin ánimo de lucro, con el fin de que la obra de este artista estadounidense sea conocida por las nuevas generaciones.

Contacta en FB y Twiter

Visitas al blog

Correo electrónico

Correo electrónico
lagranjademaggiebobdylan.hotmail.es

Vuestros comentarios

Dylanitas

Derechos de autor

Si queréis reproducir parte o la totalidad de algunas de las informaciones que contiene este blog podéis hacerlo sin necesidad de solicitar permiso, aunque no estaría mal que citáseis la procedencia. Las fotografías, pinturas, grabados, vídeos y letras de las canciones son propiedad de sus autores.

  ©Template by Dicas Blogger.