Mozambique. New Orleans, 3-5-1976
Cuando escuché Mozambique por primera vez en el disco Desire me atrajo el sonido fresco y acústico, bien condimentado por el violín de Scarlet Rivera y la dulce voz de Emmylou Harris que acompaña a Dylan a lo largo del álbum. De aquella primera impresión se me quedó grabada la palabra romance, que Dylan canta en el segundo verso de la segunda estrofa y asocié rápidamente la canción a un idilio en la costa mozambiqueña. Luego, cuando supe del conflicto que había estallado en 1975 en aquel país africano -que luchaba por su independencia bajo el yugo colonial portugués- no daba crédito a que Dylan y el coautor de la letra, el dramaturgo Jacques Levi, después de unas fantásticas letras de protesta para el álbum Desire, se hubiesen limitado a componer una canción que chirriaba frivolidad en el conjunto del elepé, y no por el hecho de haberla compuesto, sino por haberla titulado Mozambique. Así que le atribuí la argucia de la ironía y dejé que esa idea se instalara en mí durante mucho tiempo. Escuchar esta canción en la versión en directo cambia de la noche al día y me quedo con la que Dylan interpretó el 3 de mayo de 1976 en Live at the Warehouse, en New Orleans, durante la segunda edición de la gira de la Rolling Thunder Revue. Es una versión magnífica que rivalida con la del 16 y 23 de mayo en Fort Worth y Fort Collins, respectivamente. Son muy similares, pero la de New Orleans me agrada porque reúne los matices que esta canción destila por los cuatro costados, incluso Dylan es más enérgico y menos cándido que en la grabación de estudio durante su interpretación. Después de esta gira, no conozco otra versión de Mozambique en directo, estoy casi convencido de que Dylan no la volvió a incluir en conciertos.
¡Qué delicia pasar en Mozambique
dos semanas de amores y de vino
cada novia besando a su cacique
bajo ese firmamento azul marino!
¡Cuántas monadas hay en Mozambique,
cuántas horas de idilio bizantino!
Todo el mundo se detiene a dar palique
para atizar algún fuego uterino
o insinuarse con un guiño ladino
¡Yacer con ella junto a ese mar divino
y rozar con tus dedos su meñique
musitando los secretos de tu psique
en la tierra del hechizo cristalino!
Cuando por fin te vas de Mozambique
y vuelves con nostalgia la mirada
hacia las olas, la arena y la ensenada
tu corazón de pronto se va a pique
porque comprendes bien que no habrá nada
como la vida libre en Mozambique.
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