Obviously five believers, Madrid, 19-julio-1995


Grabada el 9 de mayo de 1966 para el álbum Blonde on Blonde, Obviously five believers no lleva implícito el código genético que define el estilo de este legendario disco marcado a fuego por un sonido mercurial, anfetamínico, como si el diamante fuera facetando los surcos del vinilo para deleitarnos con un brillo natural de sonido mágico, misterioso y sugerente de miles de historias que aún están por narrar, y sin embargo la canción se cuela con un calzador en el elepé a caballo entre el blues y esa cantinela de Chuck Berry llamada I want to be your driver, de la que Dylan toma prestada parte de la melodía, a la vez que la hace propia con ese inconfundible riff de guitarra entre estrofas. Quizá fuera el empuje de las otras canciones del álbum, que brillan con luz propia, las que hayan abocado a este tema al ostracismo. Muy pocas personas serian capaces de asociar este título al juglar, y creo que escasos serían los que pudieran taradearla sin escuchar antes su melodía. Hagan la prueba. Pudiera ser que el propio Dylan haya contribuido a que la partitura de Obviously duerma en una maleta a la espera de ser desempolvada y alcance su momento de gloria sobre un escenario. Y algo así hubo de ocurrir a lo largo de 1995 durante el segundo tour europeo en las ciudades de Hamburgo, Zaragoza y Madrid. En la Sala Riviera de la capital española, Dylan interpretó la versión de Obviously que más me agrada luego de haber escuchado las que sonaron en las arenas de Biloxi, Phoenix, Monterey y San Francisco. Es una versión fresca, muy espontánea, como gusta a Dylan expresar su arte, sólidamente acompañado por la guitarra de Bucky Baxter y el incombustible Tony Garnier al bajo. Después de 1995 no he vuelto a escuchar una versión en directo de esta canción, -a excepción de la que realizó, aceptablemente, el grupo español The Highlights (banda que ciñe gran parte de sus actuaciones como tributo a Dylan) interpretara en el Salon Universal Cedeira, en A Coruña, el 1 de noviembre de 2008-. Veintinueve años después de su composición, Obviously five believers por fin brilló en el escenario para volver de nuevo a ese lugar llamado olvido al que pican billete ingratamente algunas canciones.

Cinco creyentes a todas luces

Por la mañana temprano
te estoy llamando
para que vuelvas a casa
quizá me apañaría sin tí
si no me sintiera tan solo.
No me abandones,
yo no lo haré
sabes que yo puedo si tú puedes, nena
pero por favor, no lo hagas.
Mi perro negro está ladrando,
ladra el perro negro,
justo ahora,
fuera del patio,
podría decirte lo que quiere
si no debiera esforzarme tanto.
Tu madre está trabajando
mira cómo llora,
mejor que vayas ahora,
te diría lo que quiere,
pero es que no sé cómo.
Quince malabaristas,
cinco creyentes,
todos vestidos de hombre,
dile a tu mamá que no se apure,
son todos amigos míos.
Por la mañana temprano
te estoy llamando,
para que vuelvas a casa,
quizá me apañaría sin tí
si no te sintiera tan solo.


Pincha el vinilo para escuchar
 Obviously five believers, interpretado por Dylan
 en sala La Riviera, en Madrid, el 19 de julio de 1995.

Pie de foto: Dylan durante una sesión fotográfica para el Blonde on Blonde. (Autor: Jerry Shatrzberg).

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